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El viaje de Julia
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Titolo: El viaje de Julia
Autore: fiammetta
Contatto:
Racconto n° 4838
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Julia alzó los ojos del libro que leía - Elegia di Madonna Fiammetta - de Bocaccio y observó la hora . Todavía restaba hora y media hasta que el avión aterrizara en en el aeropuerto de Malpensa.

El día era soleado y los rayos del sol rebotaban en la ventana y se introducían en el interior del avión haciendo que el calor fuese insoportable; comenzaba a sudar y el canal de su escote se notaba húmedo, si te asomabas a él se adivinaba un tatuaje de un delfín enredado en un ancla en su pecho izquierdo. Se sabía sexy y lo era.


Observó al pasajero sentado a su derecha, recostado, con una chaqueta azúl en sus rodillas; estaba absolutamente dormido; no habían transcurrido ni un cuarto de hora en tardar en dormirse desde que se sentó en su asiento, su cara era atractiva , moreno, mediterráneo con una pequeña cicatriz en su frente casi imperceptible que contrastaba con la placidez de su cara, tenía la mandíbula ancha y un torso moreno que se asomaba a través de una camisa blanca sin cuello.
Julia percibió como en el asiento delantero, una pareja, seguramente de Luna de Miel por la edad, cansada de la duración del trayecto, se entretenía jugando de forma apasionada, se asomó a traves de la apertura de los asientos y vió, a ráfagas como se acariciaban; Julia entornó los ojos e imaginó lo que estaba pasando allí detrás , juntó sus piernas y un cierto cosquilleo se notó en su coño
Se acostó en el asiento mirando más atentamente al pasajero, la chaqueta se había movido un poco, y pudo observar como tenía el botón de su pantalón desabrochado para estar más cómodo; en esos momentos deseó meter su mano por esa apertura y jugar un poco; no podía dormir y el viaje era largo, por que no jugar???
Se aproximó a su vecino y frotó con su mano la pierna del pasajero, por un instante el hombre entornó la mirada y encontró el rostro de ella muy cerca de él y mirándole fijamente, no obstante los volvió a cerrar, como si nada pasara .
Julia no se avergonzó, ni se movió, ella era así , le gustaba jugar, provocar , había empezado ya y no iba a detenerse; cuanto más o pensaba más lo deseaba; el hombre tenía los labios húmedos y ella los quería probar. Volvió a posar su mirada sobre el regazo del hombre y descubrió con sorpresa que no solo estaban desabrochado el botón de su pantalón, sino que su cremallera estaba bajada y un bulto que demostraba su excitación presionaba un boxer azúl marino, su compañero de viaje le dejaba el paso libre y ella ni siquiera se había enterado.
Miró al pasajero y parecía dormido, por eso se asustó cuando el alargó su mano , agarró la suya , abrió los ojos, la miró, sonrió y le guió la mano sobre su polla, invitándola a que jugara con ella. Julia aceptó la invitación , puso la chaqueta encima del regazo para evitar miradas indiscretas , metió su mano entre la pelvis y el boxer y sintió la polla en erección; ya estaba mojada, y ya no era cuestión de parar.
Envolvió su polla, la acarició y bajó sus dedos hasta los huevos, tocándolos suavemente persiguiendo la reacción de su vecino. Su vecino no tardó, suspiró y fue directamente a su escote, tocándolos primero por encima de la blusa , metiendo la mano más
profundamente después amasando el delfín y estimulando con los dedos sus pezones; Julia se sorprendió, ella quería jugar y de repente vió como aquel hombre asumía la iniciativa sin ninguna vergüenza, arriesgándose a que todos los pasajeros y la tripulación se diesen cuenta del manejo de sus tetas.
Julia se había calentado; el pasajero al oído le musitaba sus deseos, con un tono varonil al que no se podia negar , comenzó a masturbar su polla de forma firme, tal y como le habia ordenado , él gimió y llevó su mano al coño de Julia , levantó la falda de su vestido y por encima del tanga abarcó todo su coño.




Julia notaba la polla en sus manos cada vez más hinchada y notaba como de su capullo se escapaba ya gotas de líquido preseminal ; si apretaba fuerte incluso notaba palpitante su vena ; el pasajero no se quedaba atrás y ya penetraba con sus dedos su lubricado coño; mientras con el dedo gordo rozaba su clítoris haciéndole comenzar a dejar que el placer dominase su cuerpo, sobre todo cuando él encogió los dedos que tenía metidos dentro de ella y le alcanzó el punto G, la manipulación interna más el roce en su clítoris la estaba volviendo loca, él volvía a tomar la iniciativa y eso no era bueno.

Julia decidió que allí mandaba ella e inclinó su cabeza sobre los pantalones de él metiéndose la polla en la boca , la chupó en toda su longitud, dejando rastros de su saliva ; asió la polla se la metió; comenzó a mover la cabeza verticalmente , lamía y lamía , saboreándolo, sin dejar de chupar ni un centímetro de esa polla gorda y morena.
El calor hacía que el resto de los viajeros dormitaran y eso les daba un plus de intimidad ; Julia, cansada levantó su cabeza y siguió con la mano trabajando la polla, su compañero estaba salvajemente excitado, incluso había olvidado donde se encontraban y se había lanzado a lamer las tetas de Julia desaforadamente; ella intentaba no hacer ruido pero los espasmos del orgasmo empezaban a recorrer su cuerpo y no pudo evitar emitir un pequeño chillido al correrse mientras sintió que él levantaba su pelvis, la cogió de su cabeza y la dirigió a su polla que descargó en su boca mientras le ordenaba que no dejase una gota.

El avión empezaba a descender para aterrizar, él le miró y sonrió mientras se recolocaban la ropa, estuvieron en silencio hasta el final del trayecto , salieron del avión y se dirigieron por los largos pasillos repletos de tiendas de souvenirs y pasta a recoger su equipaje, cuando Julia cogió su maleta se le caló el libro que levaba en la mano, él lo recogió , se lo entregó y se alejó caminando con su troller, cuando ella lo miró vió una papel dentro del libro, era una tarjeta, con un nombre , un número de teléfono y un email,y en la parte trasera la dirección de un Hotel y un número de habitación; sonrió y pensó que quizás en esta ocasión la estancia no iba a ser tan triste como en otras ocasiones.